23 de abril del 2009, autoridades mexicanas informan de un cese en las actividades académicas en todos los niveles de educación en la ciudad de México y área metropolitana. Se registran casos de una influenza de origen porcino, una mutación para la cual las vacunas existentes son inútiles.
Mucho se ha debatido en los últimos años sobre el beneficio/riesgo de la medicina moderna. Por un lado el avance científico en este campo ha permitido que, en lo que respecta a las infecciones, podamos contenerlas con una relativa facilidad. Antibióticos y retrovirales cada vez mas modernos han mantenido a raya a una gran variedad de patógenos durante los últimos 100 años. Sin embargo este ataque frontal a aquellos organismos que ponen en riesgo nuestra salud ha generado con los años un paulatino avance en los contrataques de estos hacia nuestros intentos por contenerlos. Con el pasar de los años se comenta en charlas informales sobre las cambios en las dósis de los medicamentos y la intesidad de las enfermedades que atacan a la población. Es por este relativo avance en contra de las enfermedades que las mismas han comenzado a adaptarse.
En nuestros exhautivos intentos por evitar el sufrimiento y la muerte causadas por las enfermedades hemos desarrollado armas, hasta ahora eficaces, para MATAR a los múltiples organismos que amenazan nuestra supervivencia.
¿Quién recuerda a Darwin? Bueno, Charles Darwin postuló hace ya varios años su teoría evolutiva de las especies. Sucede que según sus postulados, una especie sobrevive gracias a su capacidad de adaptarse a un medio ambiente cambiante y hostil. Y ocurre que para las bacterias, virus y parásitos, el ser humano y sus medicamentos son parte de este medio ambiente hostil.
25 de abril del 2009. Las autoridades de salud reportan casos de gripe porcina o Influenza porcina en San Luis Potosí, mientras fuentes internacionales reportan casos en California, Texas, Nueva York y Londres.
Muchas epidemias han ido y venido con los años, la humanidad se ha sobrepuesto a incontables enfermedades a lo largo de la historia, es la evolución de las especies. Sin embargo, el que hacer humano ha rebasado en muchos aspectos a los ritmos de la naturaleza. Los efectos devastadores de la activudad humana impactando los ecosistemas no son el único agrabante de la actividad humana, nosotros mismos nos hemos convertido en un ecosistema vulnerable por nuestros intentos de protegernos, nos hemos hecho vulnerables al relevar a nuestro propio organismo la tarea de salavaguardar nuestra salud.
Se reportan miles de muertos y otros tantos casos confirmados tanto en México como en otras partes del mundo. Las características tecnológicas de nuestra sociedad nos dan las herramientas necesarias para transmitir la información necesaria para la prevención de una catástrofe, así como los medios necesarios para que múltiples infecciones se diseminen por el mundo en el lapso de días.
En lo personal no creo que la Influenza vaya a ser la gran enfermedad de este siglo, ni una apocalíptica pandemia que amenace la supervicencia de la especie humana. Sin embargo, creo que es una de las últimas llamadas de atención para que el ser humano modifique su principios de "regidor" de la naturaleza y comienze a doptar hábitos mas adecuados para el medio en el que vive. Las alternativas son muchas y las soluciones pocas, pero a pesar de ello, estamos en el momento mas preciado de la humanidad. El momento de asumir la responsabilidad de nuestros actos como individuos y como especie, para poder dar un salto, tal vez no evolutivo, pero si de conciencia. Una característica tan humana como olvidada en los últimos años.
Domingo 26 de abril del 2009, esperamos mas noticias, las actividades se suspenden hasta el 6 de mayo del presente año. ¿Cuánto tiempo y cuántas vidas nos tomará aprender de una vez por todas?
domingo, 26 de abril de 2009
miércoles, 22 de abril de 2009
Buzón de quejas y sugerencias
Amo la ciudad de México pero la odio al mismo tiempo.
Soy un regular usuario de las calles de esta ciudad, no tan regular conductor de automovil como peatón. De verdad que es triste y molesto encontrarte con todos esos problemas propios de las vialidades de nuestra ciudad.
Cuellos de botella, semáforos mal sincronizados, oficiales de tránsito con un criterio bizarro como película de Tim Burton y un sin fin de ciudadanos hábidos de pasarse los límites por alto.
Son muchas las razones por las cuales uno se puede quejar de esta ciudad, pero de estos días traigo tres.
En primer lugar, el lucro con la vialidad pública. De verdad que me caen mal los "viene viene", entiendo que el país no está en época de vacas gordas y que una propina por pasear una franela no está de mas, pero demandar cosas a partir de una infracción a la ley es otra cosa. Hasta donde entiendo los viene viene están "prohibidos" en la ciudad, ya es una actividad ilícita aunque los sigo viendo por todos lados.
Ahí les va la escena: Sábado por la noche, me estaciono sobre 5 de mayo en el centro histórico, iba al Pasaje América, un chavito como de unos 14 años, flaquito pero con voz ronca se acerca para pedirme que me pegue mejor, estaba un poco separado así que la neta lo moví. Salgo del carro y me encamino al Pasaje, me quería hacer el loco con la "propina" pero me dice algo así como "Joven no le molesto..." ya saben, lo de siempre. Como sabía lo que quería saqué unas monedas del pantalón. Hasta donde mi experiencia dicta usualmente se roban unos 20 pesos, lo cual es bastante pero igual se puede pagar, me hago menso y le saco 15 pesos a lo que me entrega una bastante inesperada respuesta: "No joven, son 50 pesos" ¿¡Qué!? Primero el sinismo, un tono de voz reclamándome como si no pagara impuestos y encima de todo me quiere cobrar 50 pesos, me pareció insultante, a lo que le contesté algo parecido a lo siguiente "¿Qué? no manches, te doy 20 pesos y los dos nos damos por bien servidos" a lo cual me contestó "No joven, son 50 pesos, si no le gusta por favor retire su carro" ¿¡¡Retirar mi carro!!? perdón pero no mames. Mocoso insolente, ilícito y exigiendo que moviera mi coche porque "el hizo la fila" fue demasiado. Le contesté "Me vale madres" ante sus inútiles e incoherentes argumentos, intento de réplica a los míos en los cuales mencionaba la ley contra vienve vienes, el derecho a vía pública y el disco de no estacionarse que marcaba como hora límite de la prohibición las 8 de la noche, eran mas de las 11. En fín, me meto muy enojado a buscar a un amigo, Sebas, y hablamos un rato, mientras tanto Fede y Gil están afuera viendo que onda con el coche, no vaya a ser que se pase de listo el chamaco. Salgo a mi carro, Sebas se subió a despedir y regresaba, mientras tanto llega el chavo e insiste en que mueva mi coche si no iba a pagar, le digo claramente que no y se va, platicamos un rato mis amigos y yo sobre el incidente mientras me voy a comprar algo de comer, tenía hambre y mucho enojo para entonces. Regreso del 7-eleven y Sebas ya está con Gil y Fede, platicamos un rato sobre el incidente y nos vamos a una fiesta a parque hundido.
No estoy seguro que fue lo que mas me molestó porque si veo cada característica del evento por separado cada una me produce disgusto, pero haberme encontrado en tal situación con una persona de tales características superó mi tolerancia. Igual me la pasé muy bien el resto de la noche, el pobre chavo necesita hacer eso por dinero. A final de cuentas a mi no me falta, pero que mala manera de conseguirlo.
Las otras dos razones van unidas de la mano.
Yo tengo un auto, amo mi auto. Es de gran ayuda para transportarte, sobre todo cuando viajo de Cu a Satélite y de regreso cada semana, es excelente para salir los fines de semana y para ir a ver a la novia, sin embargo intento ser responsable con el ambiente, manejo solo acompañado y/o largas distancias. Vivo frente a plaza Cuicuilco en tlaltpan y estudio en CU, usar el coche es una completa irresponsabilidad y gasto inecesario, me voy en Metrobus, son solo 3 estaciones de Villa olímpica a Dr. Gálvez. Además de todo caminar hace bien, se usan estas sedentarias piernas de la vida contemporánea y tomo el solecito, cuando hace, pero me cae bien, me siento satisfecho y poniendo mi granito de arena, además es barato, 50 pesos semanales en trayectos es menos que la gasolina de los mismos viajes.
En fin, toda la molestia viene del viaje a casa por la noche, es una molestia diaria y me cuestiona cada día sobre mis hábitos y los de los demás.
Estudio por la tarde, mi horario termina todos los días a las 8, en lo que llego al metrobus y cotorreo con mis amigos me dan las 8:30 en la estación. Pero mas que estación parece la fila de las tortillas, pero sin fila. Justo en las "puertas" de acceso a los camiones hay una cantidad de gente impresionante, por lo menos 100 personas esperando el camión, lo cual puede no ser bastante para los volúmenes de la ciudad, el problema es que cada camión trae mas o menos a la misma cantidad de personas, por lo que solo unas cuantas suben y bajan en cada parada. De verdad es impresionante ver a la gente perdiendo su civilidad por un lugar en el autobús, empujándose, sin hablarse ni decirse nada, todo es parte de la rutina diaria, la gente se atrabanca como ganado, es la realidad, como ganado, y yo, rodeado de muchos otros pocos indispuestos a participar en tal falta de civilidad y humanidad tiene que mantener la educación que le dieron en casa y evitar ser grosero, como si alguien notara una descortesía en extremo espectáculo.
A pesar de que hay varios no son suficientes los camiones, y además Doctor Gálvez es una estación de cambio de ruta, por lo que camiones llegan completamente llenos, se vacían y salen en dirección opuesta a la que venían, lo cual es a veces motivo de enojo. Uno se siente apretado esperando un camión en el cual se pueda subir y mientras tanto varios camiones pasan completamente vacíos sin poder abordarlos porque van a otro lugar, de verdad da coraje.
No conforme con eso uno está parado con vista a Insurgentes, una avenida bastante transitada, lo malo es que cuando uno ve con atención descubre que la gran mayoría de los automóviles van con un solo pasajero, el conductor, un automóvil por una persona, es un tema muy frecuente y debatido pero casi nadie está dispuesto a ceder su comodidad, y sobre todo su status quo por ser un poco mas responsable. Esa es la tercera razón que me hace enojar. Cada noche me hace dudar sobre si uso o no el automóvil cuando veo ese escenario, todas esas personas cansadas y abrumadas por el día esperando al camión mientras otros tantos pasan y pasan en sus autos, cómodos, solos pero cómodos, camino a su hogar. A mi me pone a pensar porque yo podría ser uno de esos hombres cómodos y solitarios, y no lo soy. Pero de verdad me pone triste el hecho de que, por un lado, la gente tiene que soportar este escenario todos los días porque no tiene otra opción, soportar un potencialmente excelente sistema de tansporte que está bastante mal organizado y se vuelve no tanto ineficiente como inhumano. Y por otro lado como es que la gente no puede dejar de ser egoísta y se hace ciega ante los problemas de esta ciudad: tráfico, contaminación y falta de concienca cívica y adecuada convivencia.
Está bien, no dejes el auto, pero por lo menos compártelo, una persona mas y se puede entender. ¿Vas a meter a 5? perfecto, de verdad vale la pena usar el carro. Pero no es así. nuestra ciudad se ahoga cada año con miles de autos nuevos entrando a las calles y avenidas con exactamente los mismos espacios destinados al tráfico de vehículos. Y la gente sigue comprándolos. Gobiernos gastan tiempo y valiosos recursos en nuevos reglamentos de tránsito y segundos pisos y obras viales por todos lados. Esto debe cambiar. Metro, Metrobús, Microbuses eficientes y saneados de los vicios de tantos años de permisibilidad, tren urbano y muchas otras opciones como vialidades para ciclistas están siendo dejadas de lado para retacar nuestras calles de automóviles contaminantes y estorbosos.
Mientras nuestra ciudad (y nuestro planeta) se desgasta por nuestros irresponsables hábitos yo sigo parado en el Metrobus, esperando mi camión deseando que no me toque un lugar tan apretado e intento olvidar mi automóvil, estacionado en casa esperando al fin de semana para moverse. Mi espera es bastante incómoda y a veces insopotable.
Me intento distraer y olvidarlo, escucho el radio y disfruto de la música, hoy hay una nueva sección, suena muy interesante.
Veo historias, veo tráfico, veo gente, veo cansansio, veo cambio, veo oportunidades, veo conciencia. Veo duendes, veo un pequeño tributo.
Soy un regular usuario de las calles de esta ciudad, no tan regular conductor de automovil como peatón. De verdad que es triste y molesto encontrarte con todos esos problemas propios de las vialidades de nuestra ciudad.
Cuellos de botella, semáforos mal sincronizados, oficiales de tránsito con un criterio bizarro como película de Tim Burton y un sin fin de ciudadanos hábidos de pasarse los límites por alto.
Son muchas las razones por las cuales uno se puede quejar de esta ciudad, pero de estos días traigo tres.
En primer lugar, el lucro con la vialidad pública. De verdad que me caen mal los "viene viene", entiendo que el país no está en época de vacas gordas y que una propina por pasear una franela no está de mas, pero demandar cosas a partir de una infracción a la ley es otra cosa. Hasta donde entiendo los viene viene están "prohibidos" en la ciudad, ya es una actividad ilícita aunque los sigo viendo por todos lados.
Ahí les va la escena: Sábado por la noche, me estaciono sobre 5 de mayo en el centro histórico, iba al Pasaje América, un chavito como de unos 14 años, flaquito pero con voz ronca se acerca para pedirme que me pegue mejor, estaba un poco separado así que la neta lo moví. Salgo del carro y me encamino al Pasaje, me quería hacer el loco con la "propina" pero me dice algo así como "Joven no le molesto..." ya saben, lo de siempre. Como sabía lo que quería saqué unas monedas del pantalón. Hasta donde mi experiencia dicta usualmente se roban unos 20 pesos, lo cual es bastante pero igual se puede pagar, me hago menso y le saco 15 pesos a lo que me entrega una bastante inesperada respuesta: "No joven, son 50 pesos" ¿¡Qué!? Primero el sinismo, un tono de voz reclamándome como si no pagara impuestos y encima de todo me quiere cobrar 50 pesos, me pareció insultante, a lo que le contesté algo parecido a lo siguiente "¿Qué? no manches, te doy 20 pesos y los dos nos damos por bien servidos" a lo cual me contestó "No joven, son 50 pesos, si no le gusta por favor retire su carro" ¿¡¡Retirar mi carro!!? perdón pero no mames. Mocoso insolente, ilícito y exigiendo que moviera mi coche porque "el hizo la fila" fue demasiado. Le contesté "Me vale madres" ante sus inútiles e incoherentes argumentos, intento de réplica a los míos en los cuales mencionaba la ley contra vienve vienes, el derecho a vía pública y el disco de no estacionarse que marcaba como hora límite de la prohibición las 8 de la noche, eran mas de las 11. En fín, me meto muy enojado a buscar a un amigo, Sebas, y hablamos un rato, mientras tanto Fede y Gil están afuera viendo que onda con el coche, no vaya a ser que se pase de listo el chamaco. Salgo a mi carro, Sebas se subió a despedir y regresaba, mientras tanto llega el chavo e insiste en que mueva mi coche si no iba a pagar, le digo claramente que no y se va, platicamos un rato mis amigos y yo sobre el incidente mientras me voy a comprar algo de comer, tenía hambre y mucho enojo para entonces. Regreso del 7-eleven y Sebas ya está con Gil y Fede, platicamos un rato sobre el incidente y nos vamos a una fiesta a parque hundido.
No estoy seguro que fue lo que mas me molestó porque si veo cada característica del evento por separado cada una me produce disgusto, pero haberme encontrado en tal situación con una persona de tales características superó mi tolerancia. Igual me la pasé muy bien el resto de la noche, el pobre chavo necesita hacer eso por dinero. A final de cuentas a mi no me falta, pero que mala manera de conseguirlo.
Las otras dos razones van unidas de la mano.
Yo tengo un auto, amo mi auto. Es de gran ayuda para transportarte, sobre todo cuando viajo de Cu a Satélite y de regreso cada semana, es excelente para salir los fines de semana y para ir a ver a la novia, sin embargo intento ser responsable con el ambiente, manejo solo acompañado y/o largas distancias. Vivo frente a plaza Cuicuilco en tlaltpan y estudio en CU, usar el coche es una completa irresponsabilidad y gasto inecesario, me voy en Metrobus, son solo 3 estaciones de Villa olímpica a Dr. Gálvez. Además de todo caminar hace bien, se usan estas sedentarias piernas de la vida contemporánea y tomo el solecito, cuando hace, pero me cae bien, me siento satisfecho y poniendo mi granito de arena, además es barato, 50 pesos semanales en trayectos es menos que la gasolina de los mismos viajes.
En fin, toda la molestia viene del viaje a casa por la noche, es una molestia diaria y me cuestiona cada día sobre mis hábitos y los de los demás.
Estudio por la tarde, mi horario termina todos los días a las 8, en lo que llego al metrobus y cotorreo con mis amigos me dan las 8:30 en la estación. Pero mas que estación parece la fila de las tortillas, pero sin fila. Justo en las "puertas" de acceso a los camiones hay una cantidad de gente impresionante, por lo menos 100 personas esperando el camión, lo cual puede no ser bastante para los volúmenes de la ciudad, el problema es que cada camión trae mas o menos a la misma cantidad de personas, por lo que solo unas cuantas suben y bajan en cada parada. De verdad es impresionante ver a la gente perdiendo su civilidad por un lugar en el autobús, empujándose, sin hablarse ni decirse nada, todo es parte de la rutina diaria, la gente se atrabanca como ganado, es la realidad, como ganado, y yo, rodeado de muchos otros pocos indispuestos a participar en tal falta de civilidad y humanidad tiene que mantener la educación que le dieron en casa y evitar ser grosero, como si alguien notara una descortesía en extremo espectáculo.
A pesar de que hay varios no son suficientes los camiones, y además Doctor Gálvez es una estación de cambio de ruta, por lo que camiones llegan completamente llenos, se vacían y salen en dirección opuesta a la que venían, lo cual es a veces motivo de enojo. Uno se siente apretado esperando un camión en el cual se pueda subir y mientras tanto varios camiones pasan completamente vacíos sin poder abordarlos porque van a otro lugar, de verdad da coraje.
No conforme con eso uno está parado con vista a Insurgentes, una avenida bastante transitada, lo malo es que cuando uno ve con atención descubre que la gran mayoría de los automóviles van con un solo pasajero, el conductor, un automóvil por una persona, es un tema muy frecuente y debatido pero casi nadie está dispuesto a ceder su comodidad, y sobre todo su status quo por ser un poco mas responsable. Esa es la tercera razón que me hace enojar. Cada noche me hace dudar sobre si uso o no el automóvil cuando veo ese escenario, todas esas personas cansadas y abrumadas por el día esperando al camión mientras otros tantos pasan y pasan en sus autos, cómodos, solos pero cómodos, camino a su hogar. A mi me pone a pensar porque yo podría ser uno de esos hombres cómodos y solitarios, y no lo soy. Pero de verdad me pone triste el hecho de que, por un lado, la gente tiene que soportar este escenario todos los días porque no tiene otra opción, soportar un potencialmente excelente sistema de tansporte que está bastante mal organizado y se vuelve no tanto ineficiente como inhumano. Y por otro lado como es que la gente no puede dejar de ser egoísta y se hace ciega ante los problemas de esta ciudad: tráfico, contaminación y falta de concienca cívica y adecuada convivencia.
Está bien, no dejes el auto, pero por lo menos compártelo, una persona mas y se puede entender. ¿Vas a meter a 5? perfecto, de verdad vale la pena usar el carro. Pero no es así. nuestra ciudad se ahoga cada año con miles de autos nuevos entrando a las calles y avenidas con exactamente los mismos espacios destinados al tráfico de vehículos. Y la gente sigue comprándolos. Gobiernos gastan tiempo y valiosos recursos en nuevos reglamentos de tránsito y segundos pisos y obras viales por todos lados. Esto debe cambiar. Metro, Metrobús, Microbuses eficientes y saneados de los vicios de tantos años de permisibilidad, tren urbano y muchas otras opciones como vialidades para ciclistas están siendo dejadas de lado para retacar nuestras calles de automóviles contaminantes y estorbosos.
Mientras nuestra ciudad (y nuestro planeta) se desgasta por nuestros irresponsables hábitos yo sigo parado en el Metrobus, esperando mi camión deseando que no me toque un lugar tan apretado e intento olvidar mi automóvil, estacionado en casa esperando al fin de semana para moverse. Mi espera es bastante incómoda y a veces insopotable.
Me intento distraer y olvidarlo, escucho el radio y disfruto de la música, hoy hay una nueva sección, suena muy interesante.
Veo historias, veo tráfico, veo gente, veo cansansio, veo cambio, veo oportunidades, veo conciencia. Veo duendes, veo un pequeño tributo.
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martes, 21 de abril de 2009
Hay que terminar
Estimados lectores una gran disculpa, a pensar de mis mejores intenciones por no dejarlos colgados con la entrada anterior resultó que este fin de semana fue mucho mas largo de lo que imaginaba. Ahí les va.
A groso modo fue una combinaciónd de discusiones y charlas, momentos de intenso ecuentro, tempo con los amigos, mucha fiesta y bastante diversión.
El jueves terminó en el departapento de Sebastián, un querido amigo, después de estar en "Las Yardas" pequeño bar chelero del sur de la ciudad, después de tomar unas "cahuamas" comenzamos a cotorrear con una mesa de varios integrantes provenientes en su mayoría de Torreón, seguidores del Santos y estudiantes de la UNAM.
Noche extraña, unos 9 o 10 desconocidos bebiendo en la sala de Sebastián hasta altas horas de la madrugada, tal vez no suena tan raro pero para mi lo fue.
Viernes por la mañana. Amanecí en casa de Sebastián. Sediento, ¿qué mas se puede esperar?, de las visitas nocturnas ni rastro, por mi parte me tenía que ir, la gorda (ya saben, mi perra) estaba probablemente urgida de salir al baño y yo no estaba para hacerle la necesitada compañía. Me retiro a mi hogar pasando por CU para dejar a Sebas en la facultad, bueno cerquita de su facultad, la de ciencias, es físico. Prosigo mi camino a mi hogar, después de liberar las necesidades de mi querida perra termino por tumbarme en mi cama con una necesidad de no hacer nada, la neta si, estaba crudito, no bien crudo, pero si crudito. Después de eso vino la hecatombe. Hablé con mi novia sobre mis planes para el viernes, aunque mas que planes eran las opciones, obviamente ella era la primera en empate con la comida con Gilberto, mi mejor amigo, bueno uno de mis mejores amigos porque no tengo solo uno. El problema radicó en que mi novia entendió que yo iba a "cancelar" nuestros planes, vaya, el tiempo que nos veríamos en la tarde, a causa del cumpleaños de Gil, quien después de la universidad iría a mi casa con Fede, otro de mis mejores amigos, para comer, cotorrear un rato y en la noche hacer una reunión por el festejado.
Lo que yo hice fue preguntarle que planeaba y alguna hora tentativapara vernos e irnos a su casa ya que la reunión iba a ser en mi casa. Ella se molestó y terminé en casa de la abuela hablando al respecto, estaba enojada, bastante.
Hablamos, discutimos, no muy fuerte pero si por un rato, le doy mi postura y le explico mis razones. La verdad es que la comida no me la perdía por nada, pero yo le expliqué, varias veces, que después de la comida podía dejar a mis amigos en casa y verme con ellos mas tarde, son como mis hermanos, hemos viajado juntos, vivido por varios días juntos y pasado los mejores y peores momentos juntos, no hay entre nosotros problemas sobre si se quedan solos o no en mi casa, así somos.
En fin, parte del pleito era porque para que ella pudiera venir al sur yo la regresaba a su casa en ciudad satélite el viernes por la noche, obviamente no había ningún problema con eso, al contrario para mi siempre es un gusto pasar tiempo con mi novia y por supuesto cumplir con lo que acordamos, ella pensó que era inecesario que yo lo hiciera ya que la reunión sería en el sur de la ciudad donde yo vivo.
Todo terminó en que para mi no era problema llevarla y que lo haría con mucho gusto. El problema fue mas complejo pero lo dejaremos ahí.
Bueno, pensé que el pleito había terminado y me dirigí a mi casa para encontrarme con mis amigos e ir a comer.
La tarde pasó entre comida, comprar aditamentos para la reunión, una siesta y cotorreo.
Por la noche, después de dejar a mi novia y cuando sabía que ya no iba a manejar (no tomen y manejen, no es inteligente) comenzó la noche con una que otra cuba, un poco de jagermeister y cotorreo. Los invitados llegaban y se iban, no fueron muchos pero fueron los suficientes, la noche fue excelente y nos la pasamos muy bien, a las tres estabamos todos cansados y/o ebrios por lo que terminó temprano y todos a dormir.
El sábado comenzó como casi todos los sábados. Me despierto bastante contento de recordar la noche anterior sobre todo porque fue una excelente. Cotorreo un rato con el fede que fue el primero en despertarse y vemos una peli, eso no es normal pero igual cayó de variedad. Poco a poco despertaron todos y llegó Rosa, la persona que hace la limpieza. ¡Bendita sea Rosa!. No es que seamos un asco de personas pero el departamento estaba algo sucio, pero en un par de horas Rosa dejó todo limpio y aromático, sin señales de la pachanga noctura.
Es aqui cuando llega una de las partes favoritas del sábado: el fútbol. Todos los sábados desde hace ya mas de un año practico fútbol 7 en las cancas de Villa Olímpica, a un costado de la unidad habitacional en la cual yo resido. Invité a Fede y a Juan Carlos, otro cuate que se quedó a dormir. El partido fue bueno, empatamos en tiempo regular y ganamos en penales, metí el último para el gane, Choco, un cuate, merió dos golazos, vaya cumple que empezó.
Para la tarde emprendo el camino a casa de mi madre no sin antes dejar a Sebas en casa de Ana, una chica parte de su vida, mucha suerte por lo que tenían que hablar, era bastante serio y creo que todo salió bien, afortunadamente. Después de eso me encamino a casa de mi madre, también satélite. atravieso la llena de tráfico ciudad acompañada de mi estereo y mi perra, con un montón de maletas con ropa sucia en la cajuela, no lo voy a negar, prefiero lavar en casa de mamá que pagar una lavadora o lavandería.
La tarde fue buena, veo a mi chica en su casa y nos la pasamos bien, platicamos y nos besamos, siempre con ese amor que me provoca y esos labios que me enloquecen. No mas miel. Por la noche me despido y retorna aquello del pleito anterior, que además de tratarse sobre el viaje "en vano" trató sobre tiempo de calidad juntos. Demonios, el día iba perfecto. Después de hablar al respecto y arreglar un poco las cosas me tengo que retirar. Lamentablemente con padres en casa hay hora límite, despues patitas a la calle. Pero vaya que la noche es larga.
Rápidamente hago una escala en casa de mi madre y posteriormente me encamino por Gil y Fede, nos vamos al Pasaje América, ¡Bonito lugar! bueno, la neta no se, nos quedamos afuera porque conseguimos una fiesta por parque hundido. Recogemos a Sebas ahí en el Pasaje y nos vamos a la fiesta.
Llegando a la fiesta todo pinta tranquilo, no se escuha mucho ruido ni hay señales de vida, pero cuando entramos al edificio descubrimos que el departamento era un cuasi bunker anti ruido, mucha gente adentro, para el tamaño de lugar, y buena música, unos tragos coquetos y todo está en su lugar.
La noche terminó ahí, después de un rato nos fuimos a dormir, la verdad estábamos destruidos de la noche anterior y lo mejor era descansar.
Creo que ya se me están cansando los dedos y no puedo terminar. Lo bueno es que ya es domingo. El domingo fue un gran día, por la mañana pasear a la gorda, ya saben me encanta la rutina, y luego a la regadera, termino de perfumarme y emprendo el corto viaje a casa de mi novia, dormí en casa de mi madre por lo que me queda cerca, muy cerca. Nos vamos a platicar y por un agua de naranja frente a la iglesia de Circuito Navegantes, excelentes aguas, las recomiendo ampliamente. Platicamos hasta la hora de la comida, la dejo en casa y voy a ver a mi madre. Que a gusto nos la pasamos, platicamos mucho y comemos más. ¡Cómo pasa hambre uno cuando es estudiante! Pero en fin, disfruto de mamá para mi solito ya que todo el mundo se fue de viaje, ni hermanas ni sobrinas, solo mamá y yo, y la gorda, y Kira, la perra de mis sobrinos. Me dirigo al Paseo de la Reforma para encontrarme con Elizabeth y Pamela, mis niñas de la facultad, ¡a cómo las quiero a las amiguitas!. Disque hacemos tarea, en realidad platicamos sobre el fin de semana y ellas hicieron parte de la guía para el examen del lunes. Después de eso voy de regreso a casa de Mónica (mi novia, no se si ya la había nombrado antes), para terminar la semana juntos, no la voy a ver hasta el próximo sábado ya que ella vive en Satélite y yo en Villa Olímpica, tenemos una monstruosa ciudad de por medio y horarios invertidos. Igual nos vemos cada vez que se puede y nos extrañamos como si nunca mas nos fueramos a ver. Termina la noche y me dirijo a casa con mamá, preparo las maletas y regreso a mi hogar. Bajo las maletas, guardo la ropa y bíberes, hago tarea hasta tarde y la dejo cuando no puedo seguir. Me voy a la cama, por fin voy a dormir.
Hasta la próxima querido fin de semana, pensé que no ibas a terminar.
A groso modo fue una combinaciónd de discusiones y charlas, momentos de intenso ecuentro, tempo con los amigos, mucha fiesta y bastante diversión.
El jueves terminó en el departapento de Sebastián, un querido amigo, después de estar en "Las Yardas" pequeño bar chelero del sur de la ciudad, después de tomar unas "cahuamas" comenzamos a cotorrear con una mesa de varios integrantes provenientes en su mayoría de Torreón, seguidores del Santos y estudiantes de la UNAM.
Noche extraña, unos 9 o 10 desconocidos bebiendo en la sala de Sebastián hasta altas horas de la madrugada, tal vez no suena tan raro pero para mi lo fue.
Viernes por la mañana. Amanecí en casa de Sebastián. Sediento, ¿qué mas se puede esperar?, de las visitas nocturnas ni rastro, por mi parte me tenía que ir, la gorda (ya saben, mi perra) estaba probablemente urgida de salir al baño y yo no estaba para hacerle la necesitada compañía. Me retiro a mi hogar pasando por CU para dejar a Sebas en la facultad, bueno cerquita de su facultad, la de ciencias, es físico. Prosigo mi camino a mi hogar, después de liberar las necesidades de mi querida perra termino por tumbarme en mi cama con una necesidad de no hacer nada, la neta si, estaba crudito, no bien crudo, pero si crudito. Después de eso vino la hecatombe. Hablé con mi novia sobre mis planes para el viernes, aunque mas que planes eran las opciones, obviamente ella era la primera en empate con la comida con Gilberto, mi mejor amigo, bueno uno de mis mejores amigos porque no tengo solo uno. El problema radicó en que mi novia entendió que yo iba a "cancelar" nuestros planes, vaya, el tiempo que nos veríamos en la tarde, a causa del cumpleaños de Gil, quien después de la universidad iría a mi casa con Fede, otro de mis mejores amigos, para comer, cotorrear un rato y en la noche hacer una reunión por el festejado.
Lo que yo hice fue preguntarle que planeaba y alguna hora tentativapara vernos e irnos a su casa ya que la reunión iba a ser en mi casa. Ella se molestó y terminé en casa de la abuela hablando al respecto, estaba enojada, bastante.
Hablamos, discutimos, no muy fuerte pero si por un rato, le doy mi postura y le explico mis razones. La verdad es que la comida no me la perdía por nada, pero yo le expliqué, varias veces, que después de la comida podía dejar a mis amigos en casa y verme con ellos mas tarde, son como mis hermanos, hemos viajado juntos, vivido por varios días juntos y pasado los mejores y peores momentos juntos, no hay entre nosotros problemas sobre si se quedan solos o no en mi casa, así somos.
En fin, parte del pleito era porque para que ella pudiera venir al sur yo la regresaba a su casa en ciudad satélite el viernes por la noche, obviamente no había ningún problema con eso, al contrario para mi siempre es un gusto pasar tiempo con mi novia y por supuesto cumplir con lo que acordamos, ella pensó que era inecesario que yo lo hiciera ya que la reunión sería en el sur de la ciudad donde yo vivo.
Todo terminó en que para mi no era problema llevarla y que lo haría con mucho gusto. El problema fue mas complejo pero lo dejaremos ahí.
Bueno, pensé que el pleito había terminado y me dirigí a mi casa para encontrarme con mis amigos e ir a comer.
La tarde pasó entre comida, comprar aditamentos para la reunión, una siesta y cotorreo.
Por la noche, después de dejar a mi novia y cuando sabía que ya no iba a manejar (no tomen y manejen, no es inteligente) comenzó la noche con una que otra cuba, un poco de jagermeister y cotorreo. Los invitados llegaban y se iban, no fueron muchos pero fueron los suficientes, la noche fue excelente y nos la pasamos muy bien, a las tres estabamos todos cansados y/o ebrios por lo que terminó temprano y todos a dormir.
El sábado comenzó como casi todos los sábados. Me despierto bastante contento de recordar la noche anterior sobre todo porque fue una excelente. Cotorreo un rato con el fede que fue el primero en despertarse y vemos una peli, eso no es normal pero igual cayó de variedad. Poco a poco despertaron todos y llegó Rosa, la persona que hace la limpieza. ¡Bendita sea Rosa!. No es que seamos un asco de personas pero el departamento estaba algo sucio, pero en un par de horas Rosa dejó todo limpio y aromático, sin señales de la pachanga noctura.
Es aqui cuando llega una de las partes favoritas del sábado: el fútbol. Todos los sábados desde hace ya mas de un año practico fútbol 7 en las cancas de Villa Olímpica, a un costado de la unidad habitacional en la cual yo resido. Invité a Fede y a Juan Carlos, otro cuate que se quedó a dormir. El partido fue bueno, empatamos en tiempo regular y ganamos en penales, metí el último para el gane, Choco, un cuate, merió dos golazos, vaya cumple que empezó.
Para la tarde emprendo el camino a casa de mi madre no sin antes dejar a Sebas en casa de Ana, una chica parte de su vida, mucha suerte por lo que tenían que hablar, era bastante serio y creo que todo salió bien, afortunadamente. Después de eso me encamino a casa de mi madre, también satélite. atravieso la llena de tráfico ciudad acompañada de mi estereo y mi perra, con un montón de maletas con ropa sucia en la cajuela, no lo voy a negar, prefiero lavar en casa de mamá que pagar una lavadora o lavandería.
La tarde fue buena, veo a mi chica en su casa y nos la pasamos bien, platicamos y nos besamos, siempre con ese amor que me provoca y esos labios que me enloquecen. No mas miel. Por la noche me despido y retorna aquello del pleito anterior, que además de tratarse sobre el viaje "en vano" trató sobre tiempo de calidad juntos. Demonios, el día iba perfecto. Después de hablar al respecto y arreglar un poco las cosas me tengo que retirar. Lamentablemente con padres en casa hay hora límite, despues patitas a la calle. Pero vaya que la noche es larga.
Rápidamente hago una escala en casa de mi madre y posteriormente me encamino por Gil y Fede, nos vamos al Pasaje América, ¡Bonito lugar! bueno, la neta no se, nos quedamos afuera porque conseguimos una fiesta por parque hundido. Recogemos a Sebas ahí en el Pasaje y nos vamos a la fiesta.
Llegando a la fiesta todo pinta tranquilo, no se escuha mucho ruido ni hay señales de vida, pero cuando entramos al edificio descubrimos que el departamento era un cuasi bunker anti ruido, mucha gente adentro, para el tamaño de lugar, y buena música, unos tragos coquetos y todo está en su lugar.
La noche terminó ahí, después de un rato nos fuimos a dormir, la verdad estábamos destruidos de la noche anterior y lo mejor era descansar.
Creo que ya se me están cansando los dedos y no puedo terminar. Lo bueno es que ya es domingo. El domingo fue un gran día, por la mañana pasear a la gorda, ya saben me encanta la rutina, y luego a la regadera, termino de perfumarme y emprendo el corto viaje a casa de mi novia, dormí en casa de mi madre por lo que me queda cerca, muy cerca. Nos vamos a platicar y por un agua de naranja frente a la iglesia de Circuito Navegantes, excelentes aguas, las recomiendo ampliamente. Platicamos hasta la hora de la comida, la dejo en casa y voy a ver a mi madre. Que a gusto nos la pasamos, platicamos mucho y comemos más. ¡Cómo pasa hambre uno cuando es estudiante! Pero en fin, disfruto de mamá para mi solito ya que todo el mundo se fue de viaje, ni hermanas ni sobrinas, solo mamá y yo, y la gorda, y Kira, la perra de mis sobrinos. Me dirigo al Paseo de la Reforma para encontrarme con Elizabeth y Pamela, mis niñas de la facultad, ¡a cómo las quiero a las amiguitas!. Disque hacemos tarea, en realidad platicamos sobre el fin de semana y ellas hicieron parte de la guía para el examen del lunes. Después de eso voy de regreso a casa de Mónica (mi novia, no se si ya la había nombrado antes), para terminar la semana juntos, no la voy a ver hasta el próximo sábado ya que ella vive en Satélite y yo en Villa Olímpica, tenemos una monstruosa ciudad de por medio y horarios invertidos. Igual nos vemos cada vez que se puede y nos extrañamos como si nunca mas nos fueramos a ver. Termina la noche y me dirijo a casa con mamá, preparo las maletas y regreso a mi hogar. Bajo las maletas, guardo la ropa y bíberes, hago tarea hasta tarde y la dejo cuando no puedo seguir. Me voy a la cama, por fin voy a dormir.
Hasta la próxima querido fin de semana, pensé que no ibas a terminar.
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viernes, 17 de abril de 2009
Mas que una bienvenida es un escape, un breve escape
Cualquiera empezaría un blog sentado comodamente en un lugar alejado del ruido de la vida diaria con algo asi como: "bienvenidos a mi blog, trata sobre..." pero la verdad es que este blog no es como los demás, bueno, por lo menos eso intento.
Yo empezaré mi blog diciéndoles "'¡vaya que día!". Todo comenzó después de un mal sueño, una horrible noche, dormí mal, me desperté cansado y con un dolor de cabeza de campeonato, pero que va, el día comenzó y no me puedo escapar.
La rutina comienza como siempre. Me levanto y abro la ventana para intentar sobrellevar este maldito calor de abril, primavera en su máximo esplendor. Me rasco la cabeza y abro la puerta del cuarto, una pequeña mancha gris me recibe con una cola abanicando estruendosamente y las patas delanteras en alto, la gorda, bueno, susana, pero para mi es la gorada, una pequeña perra schnauzer mas streeter que los tacos de suadero, pero bueno, schnauzer le diremos. La gorda me da unos gratos buenos días mientras me dirijo al baño, por aquello de la rutina. Salgo del cuarto destinado al aseo y regreso a mi recámara por mis llaves, mi celular y una playera, en tiempos de calor tengo el mal hábito de dormir sin playera, exponiendo mi delgado torso, pijama a la cadera y mi motivo de orgullo, un pequeño tatuaje en mi homóplato izquierdo. En fin, una vez vestido, con llaves para asegurar mi retorno y música para el camino, me traslado a la cocina, la gorda no deja de hacerme fiestas como si me hubiera dormido por meses, y vaya que me hace fiestas después de que regreso del cuarto de lavado, cargando una bolsa de supermercado, el estimulo indisctutible del paseo matinal de mi can compañera, me procuro un saludable desayundo: un yogurth bebible y un yakult.
A veces pienso que la gorda es mas conciente que yo de lo sano de nuestras caminatas, para mi al principio es salir del departamento y quejarme del sol en mi frente, del calor de la mañana y de lo tarde que empiezo mi día, para la gorda en cambio, solo es salir, correr, brincar, y mover la cola aproximándose a la jardinera mas cercana, ¡vaya vida de perro!, sencilla, tranquila y llevadera ella si que disfruta cada salida.
En fin, después de unos minutos estoy a la mitad de la explanada, con una oficina gubernamental a la izquierda y un Miguel Hidalo a mi derecha, cruzo hasta las escaleras y escucho la radio como si no hubiera nada mas que valiera la pena escuchar. Uno, dos, tres, cuatro minutos y ya estoy paseándome por los edificios de mi colonia, campante como pavo real, orgulloso de mi andar y ostentoso de mis fachas a medio arreglar, pero en fin, me paseo y después de varios minutos retorno a mi hogar pensando en la rutina que me depara, eso si, los mensajes no paran de llegar, mi novia y yo ya comenzamos a dialogar.
Retorno, hago la cama como una costumbre mas aprendida que propia, recogo la ropa sucia y preparo la limpia para el baño. ¿Alguna vez te has bañado? Es decir, en serio. El ritual del baño está muy menospreciado en estos días, el simple hecho de procurar nuestra higiene me es del todo sorprendente. Hemos hecho una serie de aditamentos para procurar frescura y sanidad a nuestro cuerpo, que me siento especial como ningún otro animal.
Me paseo por el departemento, mitad vestido mitad no, con una bola de pelo dando vueltas alrededor de mis pies mientras decido cómo me visto. ¿De verdad es cierto?, somos el único animal hábido de cubrir nuestro cuerpo con tal de protegernos del ambiente (y cubrir nuestro pudor), pero en algún momento, algo salió mal, procuramos cubrirnos con la ropa mas elegante, "fashion" y agradable que podamos conseguir, ¡blah! que absurdo, marcas y estilos dan igual...
Después de haber dedicado útiles pero mal aprovechados minutos al sencillo proceso de vestirme me doy cuenta de que el día ya se fue, me cubrí con pedazos de tela suficientes para no mostrar mi humanidad y me aventuré a las calles de nuestra hermosa, ejem, ruidosa ciudad.
A pesar de la, hasta ahora, rutinaria actividad, recuerdo una pequeña diferencia que me hizo sonreir. La mujer de mi vida, mi inspiración y mi deseo se encuentra en el sur de la ciudad, bueno, la verdad es que solo llevamos 3 meses y fracción de noviazgo, 5 años de conocernos y una ilusión interrumpida por alguien ajeno a nuestra relación juvenil, preparatoriana e inocente, así de sencillo y simple como puede ser, "me gustas, te gusto, vamos a ver..." pero bueno, después de todo es mi novia, otra vez.
Hasta ahora todo ha sido idílico, lindo, pero de verdad lindo.
Llego a casa de su abuela, mujer pequeña, muy pequeña, pero encantadora como pocas personas. Saludo, "hola tía, hola abuela, hola prima, ¿cómo están?" bla bla bla y nos salimos de ahí, camino a la fuente para tomar el sol y platicar, como siempre, hablar, hablar, hablar, pero nada mas hablar, bueno, no voy a negar que un beso o dos o mil se nos antojan de vez en cuando, casi siempre, bueno, la verdad a cada rato, todo el tiempo pero igual también nos gusta platicar.
Caray, llevo varias líneas y creo que no he dicho nada, bueno, por lo menos nada para nadie mas que para mi. Hasta aqui le dejo por ahora, porque la verdad tengo mucho sueño y el día otra vez va a comenzar. Demonios, otro día comienza y ni siquiera el anterior puedo relatar.
¡Basta ya! todos a la cama, mañana podremos terminar, y con suerte, un sueño o dos les voy a poder contar. Saludos lectores despistados que aunque no quieran ya llegaron hasta aqui.
Yo empezaré mi blog diciéndoles "'¡vaya que día!". Todo comenzó después de un mal sueño, una horrible noche, dormí mal, me desperté cansado y con un dolor de cabeza de campeonato, pero que va, el día comenzó y no me puedo escapar.
La rutina comienza como siempre. Me levanto y abro la ventana para intentar sobrellevar este maldito calor de abril, primavera en su máximo esplendor. Me rasco la cabeza y abro la puerta del cuarto, una pequeña mancha gris me recibe con una cola abanicando estruendosamente y las patas delanteras en alto, la gorda, bueno, susana, pero para mi es la gorada, una pequeña perra schnauzer mas streeter que los tacos de suadero, pero bueno, schnauzer le diremos. La gorda me da unos gratos buenos días mientras me dirijo al baño, por aquello de la rutina. Salgo del cuarto destinado al aseo y regreso a mi recámara por mis llaves, mi celular y una playera, en tiempos de calor tengo el mal hábito de dormir sin playera, exponiendo mi delgado torso, pijama a la cadera y mi motivo de orgullo, un pequeño tatuaje en mi homóplato izquierdo. En fin, una vez vestido, con llaves para asegurar mi retorno y música para el camino, me traslado a la cocina, la gorda no deja de hacerme fiestas como si me hubiera dormido por meses, y vaya que me hace fiestas después de que regreso del cuarto de lavado, cargando una bolsa de supermercado, el estimulo indisctutible del paseo matinal de mi can compañera, me procuro un saludable desayundo: un yogurth bebible y un yakult.
A veces pienso que la gorda es mas conciente que yo de lo sano de nuestras caminatas, para mi al principio es salir del departamento y quejarme del sol en mi frente, del calor de la mañana y de lo tarde que empiezo mi día, para la gorda en cambio, solo es salir, correr, brincar, y mover la cola aproximándose a la jardinera mas cercana, ¡vaya vida de perro!, sencilla, tranquila y llevadera ella si que disfruta cada salida.
En fin, después de unos minutos estoy a la mitad de la explanada, con una oficina gubernamental a la izquierda y un Miguel Hidalo a mi derecha, cruzo hasta las escaleras y escucho la radio como si no hubiera nada mas que valiera la pena escuchar. Uno, dos, tres, cuatro minutos y ya estoy paseándome por los edificios de mi colonia, campante como pavo real, orgulloso de mi andar y ostentoso de mis fachas a medio arreglar, pero en fin, me paseo y después de varios minutos retorno a mi hogar pensando en la rutina que me depara, eso si, los mensajes no paran de llegar, mi novia y yo ya comenzamos a dialogar.
Retorno, hago la cama como una costumbre mas aprendida que propia, recogo la ropa sucia y preparo la limpia para el baño. ¿Alguna vez te has bañado? Es decir, en serio. El ritual del baño está muy menospreciado en estos días, el simple hecho de procurar nuestra higiene me es del todo sorprendente. Hemos hecho una serie de aditamentos para procurar frescura y sanidad a nuestro cuerpo, que me siento especial como ningún otro animal.
Me paseo por el departemento, mitad vestido mitad no, con una bola de pelo dando vueltas alrededor de mis pies mientras decido cómo me visto. ¿De verdad es cierto?, somos el único animal hábido de cubrir nuestro cuerpo con tal de protegernos del ambiente (y cubrir nuestro pudor), pero en algún momento, algo salió mal, procuramos cubrirnos con la ropa mas elegante, "fashion" y agradable que podamos conseguir, ¡blah! que absurdo, marcas y estilos dan igual...
Después de haber dedicado útiles pero mal aprovechados minutos al sencillo proceso de vestirme me doy cuenta de que el día ya se fue, me cubrí con pedazos de tela suficientes para no mostrar mi humanidad y me aventuré a las calles de nuestra hermosa, ejem, ruidosa ciudad.
A pesar de la, hasta ahora, rutinaria actividad, recuerdo una pequeña diferencia que me hizo sonreir. La mujer de mi vida, mi inspiración y mi deseo se encuentra en el sur de la ciudad, bueno, la verdad es que solo llevamos 3 meses y fracción de noviazgo, 5 años de conocernos y una ilusión interrumpida por alguien ajeno a nuestra relación juvenil, preparatoriana e inocente, así de sencillo y simple como puede ser, "me gustas, te gusto, vamos a ver..." pero bueno, después de todo es mi novia, otra vez.
Hasta ahora todo ha sido idílico, lindo, pero de verdad lindo.
Llego a casa de su abuela, mujer pequeña, muy pequeña, pero encantadora como pocas personas. Saludo, "hola tía, hola abuela, hola prima, ¿cómo están?" bla bla bla y nos salimos de ahí, camino a la fuente para tomar el sol y platicar, como siempre, hablar, hablar, hablar, pero nada mas hablar, bueno, no voy a negar que un beso o dos o mil se nos antojan de vez en cuando, casi siempre, bueno, la verdad a cada rato, todo el tiempo pero igual también nos gusta platicar.
Caray, llevo varias líneas y creo que no he dicho nada, bueno, por lo menos nada para nadie mas que para mi. Hasta aqui le dejo por ahora, porque la verdad tengo mucho sueño y el día otra vez va a comenzar. Demonios, otro día comienza y ni siquiera el anterior puedo relatar.
¡Basta ya! todos a la cama, mañana podremos terminar, y con suerte, un sueño o dos les voy a poder contar. Saludos lectores despistados que aunque no quieran ya llegaron hasta aqui.
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