martes, 21 de abril de 2009

Hay que terminar

Estimados lectores una gran disculpa, a pensar de mis mejores intenciones por no dejarlos colgados con la entrada anterior resultó que este fin de semana fue mucho mas largo de lo que imaginaba. Ahí les va.

A groso modo fue una combinaciónd de discusiones y charlas, momentos de intenso ecuentro, tempo con los amigos, mucha fiesta y bastante diversión.

El jueves terminó en el departapento de Sebastián, un querido amigo, después de estar en "Las Yardas" pequeño bar chelero del sur de la ciudad, después de tomar unas "cahuamas" comenzamos a cotorrear con una mesa de varios integrantes provenientes en su mayoría de Torreón, seguidores del Santos y estudiantes de la UNAM.
Noche extraña, unos 9 o 10 desconocidos bebiendo en la sala de Sebastián hasta altas horas de la madrugada, tal vez no suena tan raro pero para mi lo fue.

Viernes por la mañana. Amanecí en casa de Sebastián. Sediento, ¿qué mas se puede esperar?, de las visitas nocturnas ni rastro, por mi parte me tenía que ir, la gorda (ya saben, mi perra) estaba probablemente urgida de salir al baño y yo no estaba para hacerle la necesitada compañía. Me retiro a mi hogar pasando por CU para dejar a Sebas en la facultad, bueno cerquita de su facultad, la de ciencias, es físico. Prosigo mi camino a mi hogar, después de liberar las necesidades de mi querida perra termino por tumbarme en mi cama con una necesidad de no hacer nada, la neta si, estaba crudito, no bien crudo, pero si crudito. Después de eso vino la hecatombe. Hablé con mi novia sobre mis planes para el viernes, aunque mas que planes eran las opciones, obviamente ella era la primera en empate con la comida con Gilberto, mi mejor amigo, bueno uno de mis mejores amigos porque no tengo solo uno. El problema radicó en que mi novia entendió que yo iba a "cancelar" nuestros planes, vaya, el tiempo que nos veríamos en la tarde, a causa del cumpleaños de Gil, quien después de la universidad iría a mi casa con Fede, otro de mis mejores amigos, para comer, cotorrear un rato y en la noche hacer una reunión por el festejado.
Lo que yo hice fue preguntarle que planeaba y alguna hora tentativapara vernos e irnos a su casa ya que la reunión iba a ser en mi casa. Ella se molestó y terminé en casa de la abuela hablando al respecto, estaba enojada, bastante.

Hablamos, discutimos, no muy fuerte pero si por un rato, le doy mi postura y le explico mis razones. La verdad es que la comida no me la perdía por nada, pero yo le expliqué, varias veces, que después de la comida podía dejar a mis amigos en casa y verme con ellos mas tarde, son como mis hermanos, hemos viajado juntos, vivido por varios días juntos y pasado los mejores y peores momentos juntos, no hay entre nosotros problemas sobre si se quedan solos o no en mi casa, así somos.
En fin, parte del pleito era porque para que ella pudiera venir al sur yo la regresaba a su casa en ciudad satélite el viernes por la noche, obviamente no había ningún problema con eso, al contrario para mi siempre es un gusto pasar tiempo con mi novia y por supuesto cumplir con lo que acordamos, ella pensó que era inecesario que yo lo hiciera ya que la reunión sería en el sur de la ciudad donde yo vivo.
Todo terminó en que para mi no era problema llevarla y que lo haría con mucho gusto. El problema fue mas complejo pero lo dejaremos ahí.
Bueno, pensé que el pleito había terminado y me dirigí a mi casa para encontrarme con mis amigos e ir a comer.

La tarde pasó entre comida, comprar aditamentos para la reunión, una siesta y cotorreo.
Por la noche, después de dejar a mi novia y cuando sabía que ya no iba a manejar (no tomen y manejen, no es inteligente) comenzó la noche con una que otra cuba, un poco de jagermeister y cotorreo. Los invitados llegaban y se iban, no fueron muchos pero fueron los suficientes, la noche fue excelente y nos la pasamos muy bien, a las tres estabamos todos cansados y/o ebrios por lo que terminó temprano y todos a dormir.

El sábado comenzó como casi todos los sábados. Me despierto bastante contento de recordar la noche anterior sobre todo porque fue una excelente. Cotorreo un rato con el fede que fue el primero en despertarse y vemos una peli, eso no es normal pero igual cayó de variedad. Poco a poco despertaron todos y llegó Rosa, la persona que hace la limpieza. ¡Bendita sea Rosa!. No es que seamos un asco de personas pero el departamento estaba algo sucio, pero en un par de horas Rosa dejó todo limpio y aromático, sin señales de la pachanga noctura.
Es aqui cuando llega una de las partes favoritas del sábado: el fútbol. Todos los sábados desde hace ya mas de un año practico fútbol 7 en las cancas de Villa Olímpica, a un costado de la unidad habitacional en la cual yo resido. Invité a Fede y a Juan Carlos, otro cuate que se quedó a dormir. El partido fue bueno, empatamos en tiempo regular y ganamos en penales, metí el último para el gane, Choco, un cuate, merió dos golazos, vaya cumple que empezó.
Para la tarde emprendo el camino a casa de mi madre no sin antes dejar a Sebas en casa de Ana, una chica parte de su vida, mucha suerte por lo que tenían que hablar, era bastante serio y creo que todo salió bien, afortunadamente. Después de eso me encamino a casa de mi madre, también satélite. atravieso la llena de tráfico ciudad acompañada de mi estereo y mi perra, con un montón de maletas con ropa sucia en la cajuela, no lo voy a negar, prefiero lavar en casa de mamá que pagar una lavadora o lavandería.

La tarde fue buena, veo a mi chica en su casa y nos la pasamos bien, platicamos y nos besamos, siempre con ese amor que me provoca y esos labios que me enloquecen. No mas miel. Por la noche me despido y retorna aquello del pleito anterior, que además de tratarse sobre el viaje "en vano" trató sobre tiempo de calidad juntos. Demonios, el día iba perfecto. Después de hablar al respecto y arreglar un poco las cosas me tengo que retirar. Lamentablemente con padres en casa hay hora límite, despues patitas a la calle. Pero vaya que la noche es larga.
Rápidamente hago una escala en casa de mi madre y posteriormente me encamino por Gil y Fede, nos vamos al Pasaje América, ¡Bonito lugar! bueno, la neta no se, nos quedamos afuera porque conseguimos una fiesta por parque hundido. Recogemos a Sebas ahí en el Pasaje y nos vamos a la fiesta.
Llegando a la fiesta todo pinta tranquilo, no se escuha mucho ruido ni hay señales de vida, pero cuando entramos al edificio descubrimos que el departamento era un cuasi bunker anti ruido, mucha gente adentro, para el tamaño de lugar, y buena música, unos tragos coquetos y todo está en su lugar.
La noche terminó ahí, después de un rato nos fuimos a dormir, la verdad estábamos destruidos de la noche anterior y lo mejor era descansar.

Creo que ya se me están cansando los dedos y no puedo terminar. Lo bueno es que ya es domingo. El domingo fue un gran día, por la mañana pasear a la gorda, ya saben me encanta la rutina, y luego a la regadera, termino de perfumarme y emprendo el corto viaje a casa de mi novia, dormí en casa de mi madre por lo que me queda cerca, muy cerca. Nos vamos a platicar y por un agua de naranja frente a la iglesia de Circuito Navegantes, excelentes aguas, las recomiendo ampliamente. Platicamos hasta la hora de la comida, la dejo en casa y voy a ver a mi madre. Que a gusto nos la pasamos, platicamos mucho y comemos más. ¡Cómo pasa hambre uno cuando es estudiante! Pero en fin, disfruto de mamá para mi solito ya que todo el mundo se fue de viaje, ni hermanas ni sobrinas, solo mamá y yo, y la gorda, y Kira, la perra de mis sobrinos. Me dirigo al Paseo de la Reforma para encontrarme con Elizabeth y Pamela, mis niñas de la facultad, ¡a cómo las quiero a las amiguitas!. Disque hacemos tarea, en realidad platicamos sobre el fin de semana y ellas hicieron parte de la guía para el examen del lunes. Después de eso voy de regreso a casa de Mónica (mi novia, no se si ya la había nombrado antes), para terminar la semana juntos, no la voy a ver hasta el próximo sábado ya que ella vive en Satélite y yo en Villa Olímpica, tenemos una monstruosa ciudad de por medio y horarios invertidos. Igual nos vemos cada vez que se puede y nos extrañamos como si nunca mas nos fueramos a ver. Termina la noche y me dirijo a casa con mamá, preparo las maletas y regreso a mi hogar. Bajo las maletas, guardo la ropa y bíberes, hago tarea hasta tarde y la dejo cuando no puedo seguir. Me voy a la cama, por fin voy a dormir.

Hasta la próxima querido fin de semana, pensé que no ibas a terminar.

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