Amo la ciudad de México pero la odio al mismo tiempo.
Soy un regular usuario de las calles de esta ciudad, no tan regular conductor de automovil como peatón. De verdad que es triste y molesto encontrarte con todos esos problemas propios de las vialidades de nuestra ciudad.
Cuellos de botella, semáforos mal sincronizados, oficiales de tránsito con un criterio bizarro como película de Tim Burton y un sin fin de ciudadanos hábidos de pasarse los límites por alto.
Son muchas las razones por las cuales uno se puede quejar de esta ciudad, pero de estos días traigo tres.
En primer lugar, el lucro con la vialidad pública. De verdad que me caen mal los "viene viene", entiendo que el país no está en época de vacas gordas y que una propina por pasear una franela no está de mas, pero demandar cosas a partir de una infracción a la ley es otra cosa. Hasta donde entiendo los viene viene están "prohibidos" en la ciudad, ya es una actividad ilícita aunque los sigo viendo por todos lados.
Ahí les va la escena: Sábado por la noche, me estaciono sobre 5 de mayo en el centro histórico, iba al Pasaje América, un chavito como de unos 14 años, flaquito pero con voz ronca se acerca para pedirme que me pegue mejor, estaba un poco separado así que la neta lo moví. Salgo del carro y me encamino al Pasaje, me quería hacer el loco con la "propina" pero me dice algo así como "Joven no le molesto..." ya saben, lo de siempre. Como sabía lo que quería saqué unas monedas del pantalón. Hasta donde mi experiencia dicta usualmente se roban unos 20 pesos, lo cual es bastante pero igual se puede pagar, me hago menso y le saco 15 pesos a lo que me entrega una bastante inesperada respuesta: "No joven, son 50 pesos" ¿¡Qué!? Primero el sinismo, un tono de voz reclamándome como si no pagara impuestos y encima de todo me quiere cobrar 50 pesos, me pareció insultante, a lo que le contesté algo parecido a lo siguiente "¿Qué? no manches, te doy 20 pesos y los dos nos damos por bien servidos" a lo cual me contestó "No joven, son 50 pesos, si no le gusta por favor retire su carro" ¿¡¡Retirar mi carro!!? perdón pero no mames. Mocoso insolente, ilícito y exigiendo que moviera mi coche porque "el hizo la fila" fue demasiado. Le contesté "Me vale madres" ante sus inútiles e incoherentes argumentos, intento de réplica a los míos en los cuales mencionaba la ley contra vienve vienes, el derecho a vía pública y el disco de no estacionarse que marcaba como hora límite de la prohibición las 8 de la noche, eran mas de las 11. En fín, me meto muy enojado a buscar a un amigo, Sebas, y hablamos un rato, mientras tanto Fede y Gil están afuera viendo que onda con el coche, no vaya a ser que se pase de listo el chamaco. Salgo a mi carro, Sebas se subió a despedir y regresaba, mientras tanto llega el chavo e insiste en que mueva mi coche si no iba a pagar, le digo claramente que no y se va, platicamos un rato mis amigos y yo sobre el incidente mientras me voy a comprar algo de comer, tenía hambre y mucho enojo para entonces. Regreso del 7-eleven y Sebas ya está con Gil y Fede, platicamos un rato sobre el incidente y nos vamos a una fiesta a parque hundido.
No estoy seguro que fue lo que mas me molestó porque si veo cada característica del evento por separado cada una me produce disgusto, pero haberme encontrado en tal situación con una persona de tales características superó mi tolerancia. Igual me la pasé muy bien el resto de la noche, el pobre chavo necesita hacer eso por dinero. A final de cuentas a mi no me falta, pero que mala manera de conseguirlo.
Las otras dos razones van unidas de la mano.
Yo tengo un auto, amo mi auto. Es de gran ayuda para transportarte, sobre todo cuando viajo de Cu a Satélite y de regreso cada semana, es excelente para salir los fines de semana y para ir a ver a la novia, sin embargo intento ser responsable con el ambiente, manejo solo acompañado y/o largas distancias. Vivo frente a plaza Cuicuilco en tlaltpan y estudio en CU, usar el coche es una completa irresponsabilidad y gasto inecesario, me voy en Metrobus, son solo 3 estaciones de Villa olímpica a Dr. Gálvez. Además de todo caminar hace bien, se usan estas sedentarias piernas de la vida contemporánea y tomo el solecito, cuando hace, pero me cae bien, me siento satisfecho y poniendo mi granito de arena, además es barato, 50 pesos semanales en trayectos es menos que la gasolina de los mismos viajes.
En fin, toda la molestia viene del viaje a casa por la noche, es una molestia diaria y me cuestiona cada día sobre mis hábitos y los de los demás.
Estudio por la tarde, mi horario termina todos los días a las 8, en lo que llego al metrobus y cotorreo con mis amigos me dan las 8:30 en la estación. Pero mas que estación parece la fila de las tortillas, pero sin fila. Justo en las "puertas" de acceso a los camiones hay una cantidad de gente impresionante, por lo menos 100 personas esperando el camión, lo cual puede no ser bastante para los volúmenes de la ciudad, el problema es que cada camión trae mas o menos a la misma cantidad de personas, por lo que solo unas cuantas suben y bajan en cada parada. De verdad es impresionante ver a la gente perdiendo su civilidad por un lugar en el autobús, empujándose, sin hablarse ni decirse nada, todo es parte de la rutina diaria, la gente se atrabanca como ganado, es la realidad, como ganado, y yo, rodeado de muchos otros pocos indispuestos a participar en tal falta de civilidad y humanidad tiene que mantener la educación que le dieron en casa y evitar ser grosero, como si alguien notara una descortesía en extremo espectáculo.
A pesar de que hay varios no son suficientes los camiones, y además Doctor Gálvez es una estación de cambio de ruta, por lo que camiones llegan completamente llenos, se vacían y salen en dirección opuesta a la que venían, lo cual es a veces motivo de enojo. Uno se siente apretado esperando un camión en el cual se pueda subir y mientras tanto varios camiones pasan completamente vacíos sin poder abordarlos porque van a otro lugar, de verdad da coraje.
No conforme con eso uno está parado con vista a Insurgentes, una avenida bastante transitada, lo malo es que cuando uno ve con atención descubre que la gran mayoría de los automóviles van con un solo pasajero, el conductor, un automóvil por una persona, es un tema muy frecuente y debatido pero casi nadie está dispuesto a ceder su comodidad, y sobre todo su status quo por ser un poco mas responsable. Esa es la tercera razón que me hace enojar. Cada noche me hace dudar sobre si uso o no el automóvil cuando veo ese escenario, todas esas personas cansadas y abrumadas por el día esperando al camión mientras otros tantos pasan y pasan en sus autos, cómodos, solos pero cómodos, camino a su hogar. A mi me pone a pensar porque yo podría ser uno de esos hombres cómodos y solitarios, y no lo soy. Pero de verdad me pone triste el hecho de que, por un lado, la gente tiene que soportar este escenario todos los días porque no tiene otra opción, soportar un potencialmente excelente sistema de tansporte que está bastante mal organizado y se vuelve no tanto ineficiente como inhumano. Y por otro lado como es que la gente no puede dejar de ser egoísta y se hace ciega ante los problemas de esta ciudad: tráfico, contaminación y falta de concienca cívica y adecuada convivencia.
Está bien, no dejes el auto, pero por lo menos compártelo, una persona mas y se puede entender. ¿Vas a meter a 5? perfecto, de verdad vale la pena usar el carro. Pero no es así. nuestra ciudad se ahoga cada año con miles de autos nuevos entrando a las calles y avenidas con exactamente los mismos espacios destinados al tráfico de vehículos. Y la gente sigue comprándolos. Gobiernos gastan tiempo y valiosos recursos en nuevos reglamentos de tránsito y segundos pisos y obras viales por todos lados. Esto debe cambiar. Metro, Metrobús, Microbuses eficientes y saneados de los vicios de tantos años de permisibilidad, tren urbano y muchas otras opciones como vialidades para ciclistas están siendo dejadas de lado para retacar nuestras calles de automóviles contaminantes y estorbosos.
Mientras nuestra ciudad (y nuestro planeta) se desgasta por nuestros irresponsables hábitos yo sigo parado en el Metrobus, esperando mi camión deseando que no me toque un lugar tan apretado e intento olvidar mi automóvil, estacionado en casa esperando al fin de semana para moverse. Mi espera es bastante incómoda y a veces insopotable.
Me intento distraer y olvidarlo, escucho el radio y disfruto de la música, hoy hay una nueva sección, suena muy interesante.
Veo historias, veo tráfico, veo gente, veo cansansio, veo cambio, veo oportunidades, veo conciencia. Veo duendes, veo un pequeño tributo.
miércoles, 22 de abril de 2009
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